MOTIVACIÓN

"Para cambiar el mundo, primero debemos cambiar la forma de nacer".

Dr. Michel Odent, obstetra, investigador, científico, visionario y poeta.

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¿Las huellas de la infancia son para siempre? ¿Se transforman con el tiempo? ¿Y si es así, cómo? ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos trabajar con ellas? Además, ¿realmente fue tan terrible nuestra infancia? ¿Hemos sufrido todos tanto? Muchos aseguran que sí, aunque apenas lo recordemos, porque está en nuestro subconsciente. ¿Está la raíz de muchos problemas de nuestra sociedad como la violencia, o la falta de solidaridad, en nuestras infancias?

 

Cada vez más y más se demuestra científicamente la importancia de la primera infancia, incluyendo la vida intrauterina y el nacimiento. Creemos saber cada vez más, y creemos que lo hacemos mejor que nuestros padres, pero ¿realmente tenemos por eso niños más felices? ¿Se respetan más hoy en día las auténticas necesidades de un niño? ¿Lograremos así una sociedad más solidaria y más libre de violencia en el futuro?

 

Cuando me quedé embarazada de mi hija, sentí que muchas cosas no cuadraban a mi alrededor. Siempre había tenido miedo al parto y pensaba que lo mejor sería que la anestesiaran a una en ese momento y le sacaran al niño así, sin dolor, de la manera más “fácil” posible. Sin embargo al quedarme embarazada esto cambió. Empecé a sentir y a plantearme que si mi cuerpo era capaz de gestar a un ser humano durante 9 meses, a formar un ser humano a partir de 2 células nada más, ¿cómo no iba a ser capaz de traerlo al mundo? La naturaleza tendría algo preparado al respecto, ¿no?

 

Acudí a un grupo de preparación al parto donde se hablaba del parto respetuoso con la mujer y el bebé.  Más tarde comprendí que el parto es importante pero no lo es todo; es un hito, pero ¿qué ocurre después, en el puerperio? ¿Estaba yo preparada para conectarme con mi bebé, un bebé que nace ya conectado conmigo y dependiente de mí?

 

Empecé a tomar conciencia de muchas cosas, a leer, a acudir a grupos de lactancia donde se nos apoyaba y también se reflexionaba sobre una crianza respetuosa. Pero entonces empecé a ser consciente de mis propias carencias al tratar de llevar a cabo, en la medida que me era posible, una crianza más consciente y respetuosa con mi hija, por la que aún sigo luchando, también conmigo misma…

 

Inevitablemente, tuve que enfrentarme con la que fue mi infancia. Y quedé fascinada por los secretos que esconde esa etapa de la vida que no recordamos, desde la vida intrauterina hasta los 3 años aproximadamente.

 

Con este proyecto de documental de creación pretendo indagar en un lenguaje audiovisual que exprese, de forma imaginativa, a veces lúdica, a veces poética y a veces abstracta, el punto de vista de un feto, de un recién nacido o de un niño de pocos meses. La mayoría de nosotros no tenemos recuerdos conscientes hasta aproximadamente los 3 años de vida, y esa es la etapa que quiero evocar.

 

Todo el documental va a estar marcado por la búsqueda de esa mirada. ¿Cómo es la vida intrauterina? ¿Qué luz tiene, qué colores, qué sonidos? ¿Qué se siente? ¿Es siempre cálida? ¿Y el nacimiento? ¿Qué supone atravesar el canal del parto o venir al mundo por cesárea? ¿E irrumpir en un lugar lleno de luz y sonidos? ¿A qué sabe y huele la leche humana? ¿Es como un río que inunda todos tus poros? ¿Cómo se siente una habitación oscura y vacía? Y ¿qué sensación da ir en brazos, o en un carrito de bebé? ¿Qué hay más allá de una teta? ¿Cómo suena el susurro de una madre? ¿Cómo se ve y se oye a los adultos?

 

También quiero indagar en la búsqueda de imágenes y sonidos que puedan suponer metáforas visuales o auditivas de las vivencias de esta etapa. Las huellas son un leitmotiv que se repite en el documental, para las que deseo encontrar esas metáforas, investigando tanto con elementos de la naturaleza (arena, rocas, mar, ríos, viento, árboles, bosques, desiertos) como con otros mamíferos o con superficies que pueden llegar a resultar abstractas como paisajes de piel humana, investigar con materiales como algunos tipos de papel, transparencias, etc.

 

Otra indagación que quiero llevar a cabo es sobre el uso de una voz narradora, en este caso del propio bebé. Esta voz pretende ser una expresión más de ese punto de vista subjetivo y servir de hilo conductor del documental, sin que sea necesariamente el único hilo conductor; imágenes y sonidos pueden encontrar su propio hilo narrativo a través de asociaciones, además de las voces de los participantes, de forma que la voz no tendrá siempre el mismo protagonismo.

 

La voz narradora, en su viaje hacia el mundo del bebé, en su búsqueda de huellas de esa etapa olvidada, investiga y pregunta a otras madres, a profesionales y a científicos. Quiero huir de las entrevistas clásicas y encontrar, también, una forma subjetiva de incluir la participación de estos personajes en el documental, ya sea proponiéndoles otro tipo de diálogo diferente al de una entrevista, por ejemplo un diálogo imaginario con el bebé, como utilizando sus voces asociadas a otras imágenes.